Tarifa para VoIP y cuántos megas gasta

Es uno de los gastos importantes y recurrentes, y aunque parezca que puede ser más costoso para un autónomo o pequeña empresa, la realidad es que las que tienen un buen número de empleados realizando llamadas Voz IP todo el día deben ser las que de verdad se preocupen de contar con un buen ancho de banda, o lo que es lo mismo, los suficientes “megas” para soportar todo ese tránsito de datos.

Porque al final, no se nos puede olvidar que la Voz IP no dejan de ser paquetes de datos que van y vienen por las conexiones de Internet que nos ofrecen los diferentes operadores. Saber afinar bien lo que necesitamos es clave pero ¿cómo elegimos la tarifa adecuada para no tener ningún problema?

¿Cuál es la tarifa de fibra necesaria para montar un servicio de llamadas Voz IP?

Lo cierto es que los requisitos de la Voz IP son bastante asequibles. De hecho, el verdadero problema no vendrá por el ancho de banda o por las llamadas que hagamos, sino más bien, por lo saturada que tengamos la conexión haciendo otras cosas.

Es por ello que con conexiones simétricas de 300 o 600 Mb, es poco probable que no tengamos problemas y, de hecho, podrían ser suficientes 30 o 50 Mb, siempre que el resto de usos que demos a Internet no sean “devoradores” de ancho de banda – como pueden ser las descargas P2P -.

¿Cuánto gasta de ancho de banda una llamada IP?

Poco, muy poco. Pero hay que pensar en que es un factor acumulativo. Una llamada pueden ser apenas 30 kbps… pero pensemos en un Call Center con 1.000 puestos de trabajo, estas llamadas, al sumarse, serían 30 Mbps – sin contar que además, la red se está utilizando para muchas otras cosas. Dependiendo del número de llamadas simultáneas que tengamos previsto que se hagan en cada momento, será necesario contar con una u otra conexión.

¿Y cuántos megas consume en el móvil la Voz IP?

Por otra parte, hablamos todo el rato de conexiones de fibra… pero el gasto es el mismo en el móvil. La ventaja es que esa conexión no se comparte con nadie y con las actuales velocidades del 5G, que ronda los 150 Mbps tanto de subida como de bajada, no habrá problema de ancho de banda.

Haciendo un rápido cálculo. Una persona que realice llamadas durante 8 horas al día, a razón de 30 kbps, son unos 14,4 MB. Multiplicado por 22 días laborables, que aproximadamente tiene un mes, son unos 316 MB de consumo del límite de la tarifa.

¿Sólo hay que fijarse en los megas o hay otros factores?

Pues lo cierto es que a la hora de elegir un proveedor de Internet solvente si queremos implementar una centralita virtual o un servicio de llamadas, salientes y entrantes, en la empresa, los “megas” que nos ofrecen es solo una parte de lo que hay que estudiar.

En primer lugar está el “jitter”, un factor que hace referencia al grado de “desorden” en el que nos llegan los paquetes de datos. La Voz IP es bastante sensible y necesita que, para mantener una comunicación, lo hagan de forma ordenada. Para ello se suele recurrir a contar con un pequeño buffer que va montando los paquetes pero debemos mantener un nivel de jitter de menos de 10 milisegundos.

Por otro lado, ya que hemos llegado al mundo de las conexiones simétricas, con la misma velocidad de bajada que de subida, hay que optar por una de estas. Y no tiene nada que ver con que recibamos o emitamos llamadas, en una conversación, los paquetes de datos van y vienen, sea quien sea el que la ha iniciado. Si los de un sentido van más rápido que en otro… podemos tener problemas ya que si nos han puesto 300 Mb de bajada pero solo 30 Mb de subida… podemos saturar la conexión fácilmente sólo con que a alguien se le ocurra enviar un correo con un adjunto demasiado pesado.

Finalmente, y ya es más un consejo que un requisito, pese a que los cables suelen ser un engorro, a la hora de hacer llamadas y evitar interferencias, caídas de señal, etc., si nuestro negocio depende de que las comunicaciones no tengan ningún problema, lo ideal es contar con una instalación, y eso requiere un router a la altura, para conectar los puestos mediante cables Ethernet. Esto evita, como decimos, caídas y, sobre todo, que se sature el espacio del WiFi.

Y es que aquí entramos en otro tema de “megas por segundo”. Nuestra conexión puede tener 600 Mbps de velocidad, pero si tenemos un router muy viejo, la capacidad del wifi puede ser mucho mejor. Por ejemplo, si es WiFi n, el máximo que nos puede dar son 450 Mbps, y eso es lo que van a compartir todos los puestos de trabajo. Por ello, lo recomendable, y probablemente lo que ofrecerá el operador, es un router WiFi ac, que cuenta con un ancho de banda para la red inalámbrica local de 1,3 Gbps.