Qué es la nube

Es un término que a buen seguro escuchas todos los días: “súbelo a la nube” o “ese servicio está la nube” son expresiones ya cotidianas. Pero alguno preguntará ¿qué demonios es la famosa “nube”? ¿dónde está y por qué todo el mundo habla de ella?

Qué es la nube: una definición para todos los públicos

El término viene de computación en la nube y, como podemos leer en la Wikipedia, se define como “un paradigma que permite ofrecer servicios de computación a través de una red, generalmente Internet”. Pero, esto es una definición muy técnica y hemos prometido una que la entiendan todos los públicos.

La “nube” no es otra cosa que la posibilidad de utilizar aplicaciones que se ejecutan en un ordenador, más conocido como servidor, al que nos conectamos a través de Internet poniendo, simplemente, un usuario y una contraseña (hablamos un computador para simplificar la imagen que podéis tener de la computación en la nube, pero en realidad no se suele utilizar un único servidor sino un conjunto o clúster de ordenadores conectados que suman sus recursos para ofrecer los servicios en la nube.)

Para qué sirve la “nube”

Es muy probable que estés utilizando decenas de aplicaciones y servicios en la nube todos los días desde que abres el PC y todo ello sin darte prácticamente cuenta. Y no sólo en tu ordenador, echa un vistazo a tu bolsillo y verás que muchas de las app que llevas en el móvil en realidad no ejecuta nada en el teléfono, simplemente se conectan a un servidor. El correo electrónico como Gmail, los servicios de almacenamiento online como Dropbox, todas las redes sociales, las series que podemos ver en Netflix o, - no lo vamos a dejar de destacar ;) -, la centralita virtual de Zadarma, son sólo un puñado de buenos ejemplos.

La nube, además, permite que nos podamos conectar a servicios que necesitarían de un ordenador mucho más potente con casi cualquier dispositivo ya que el procesamiento más complejo se realiza de forma remota. En este sentido, un ejemplo muy claro es el de Picasa, el servicio de edición de fotos de Google que nos permite retocar nuestras imágenes sin necesidad de instalar nada en nuestro ordenador.

De hecho Google, Amazon y Microsoft se han centrado en los últimos años en ofrecer a las empresas toda la potencia de sus tecnologías cloud para generar sus propios servicios online, y buena parte de sus beneficios ya dependen de estos negocios.

Nube pública, nube privada y nube híbrida

Todos los servicios anteriormente descritos y la mayoría de los que utilizamos se ejecutan en nubes públicas. Esto es, servidores que permiten a cualquier usuario registrarse y utilizar las aplicaciones que ofrece. No quiere decir que no sean seguras, puesto que la inmensa mayoría, sobre todo las de mensajería y comunicación, cuentan con un cifrado de datos que, en teoría, hace imposible que alguien sin autorización pueda acceder a ellos.

Ahora bien, no es la única clase de “nube” que existe. Muchas empresas necesitan un mayor grado de seguridad, protección y control de los datos almacenados y el acceso de los usuarios. En estos casos, se crea una infraestructura gestionada por la propia compañía que es quien instala servidores, redes, seguridad y recursos. Suele estar cerrada a la redel local de la empresa para evitar que alguien no autorizado pueda colarse en estos ordenadores.

Entre estos dos tipos de cloud computing existe la “nube híbrida”. Como podéis suponer, estas unen aspectos de la modalidad privada y de la pública. Quien las monta decide que una parte sea privada y compartir ciertos servicios o aplicaciones, de manera controlada. Uno de los usos más habituales de este tipo de “nube” es el correo electrónico corporativo.

Todos son ventajas pero ¿hay algún inconveniente?

La principal crítica a los servicios en la nube es que los usuarios no poseen físicamente los datos almacenados en los servidores. Además, los más críticos con estos servicios también argumentan que limita la libertad de opciones de los usuarios ya que están restringidos a las que les ofrecen los proveedores.

Y... ¿tienen razón los que critican los servicios en la nube?

La realidad es tozuda y bastante diferente. La computación en la nube ha traído una auténtica revolución a Internet, en la que se han virtualizado servicios que antes suponían un enorme coste para las empresas y que estaban vetados, por este motivo, para los usuarios domésticos.

La posibilidad de contar con gigas de almacenamiento sin necesidad de comprarnos un disco duro, contar con servicios como el correo electrónico de manera gratuita o permitir que con una simple aplicación podamos gestionar todas las llamadas, entrantes y salientes, de una pequeña empresa son sólo algunos ejemplos de los beneficios que ha traído la famosa “nube” a nuestras vidas.